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SEDONA, LUJO Y ESPIRITUALIDAD ENTRE MONTAÑAS

 


SEDONA, LUJO Y ESPIRITUALIDAD ENTRE MONTAÑAS

 

Texto y fotos: Mayra A. Martínez

Sedona, una pequeña población en el centro del estado de Arizona, cosmopolita y fascinante como pocos lugares del mundo, invita a conocerla no sólo por su geografía única, pues está enclavada en un valle a 1,300 msnm, entre cañones y macizos montañosos rojizos, repletos de pinos y de una contrastante vegetación del desierto, sino por su intensa vida cultural y sensorial, con una veintena de festivales o eventos anuales de talla internacional, museos, innumerables galerías de arte, restaurantes gourmet, con opciones de alojamiento desde las más lujosas hasta campings enclavados en las afueras, todos con vistas espectaculares o diversas instituciones dedicadas al crecimiento personal, pues esta zona se considera uno de los principales centros espirituales de energía a escala mundial, dada la abundancia de vórtices, es decir, lugares conocidos por contar con un campo electromagnético natural de la tierra, de alto nivel.

 

El arribo a Sedona lo hicimos desde Flasgstaff, tomando por la 89A, una vialidad recomendable para manejarla de día dadas sus abundantes curvas, y a su vez, con vistas impactantes a ambos lados, pues se va en paralelo al río Oak Creek, entre las moles rojas. Aquí se encuentran algunos de los campamentos, con espacios para motor-homes, cabañas o, incluso, para instalar tiendas de campaña, pero se aconseja reservar con antelación.

Más adelante, uno de los primeros edificios de la ciudad es el famoso Centro de las Artes, en cuya South Fine Arts Gallery hay expo-ventas de original joyería, fotografía, piezas de vidrio, pintura o escultura de artífices locales de renombre internacional y se imparten más de 200 cursos cada año de todo tipo. Merece la pena tomarse un rato para visitarlo.

Siguiendo por la 89A, y antes de topar con un punto clave, la llamada “Y”, donde se bifurca la población, está el Centro de Visitantes, en la autopista 89A y la calle forestal no. 331, en el Uptown. Allí ofrecen la mejor información sobre turismo, actividades recreativas y culturales, eventos, sitios históricos, parques estatales, nacionales y monumentos en el norte de Arizona, por lo que conviene parar ahí para organizar mejor el viaje.

 

Hacia el West Sedona

 

Al llegar a la “Y” hay dos opciones, continuar por la 89 A hacia la zona más poblada, bordeada de hoteles, restaurantes o plazas comerciales, o por el contrario irse por la ruta estatal 179 al área llamada Tlaquepaque, villa de las artes y las artesanías, una suerte de pequeña réplica de este municipio de Jalisco, en México. Erigido a comienzos de los 70, está ubicado en las orillas del Oak Creek y hay más de 40 tiendas especializadas, exclusivas galerías de arte, excelentes restaurantes mexicanos o franceses, y una curiosa fábrica de cerveza. Se trata de un sitio donde pasar el día, si no comprando, deleitándose la vista y los sentidos entre las propuestas creativas y el hermoso entorno arquitectónico, en sus pasajes arbolados, frescos y propicios para mitigar el calor habitual en el estado.

Por ahí mismo, cruzando el Schnebly Hill Rd está el Gallery District, donde se encuentra uno de los mayores centros de meditación, el Buda Maltreya Shambhala, de fama global.

 

Como cowboys entre las montañas

 

Si hay un recorrido obligado en Sedona es el que nos permite reconocer cada uno de sus macizos, identificados cual personas por sus nombres propios. Por ejemplo, entrando por el Uptown la primera roca de magnitud es la Steamboat, en tanto hacia el oeste destacan la Wilson Mountain, la Sphinx, la Coffe Pot, la Sugarloaf, la Chimney Rock o la Capitol Butte. Hacia el sur llaman la atención la Thumb Butte & The Bench, la Camel Head & Snoopy Rock, la Catedral, The Castle y la Bell Rock, próxima a una singular capilla incrustada en las rocas, la de Holy Cross, construida en 1956 con arquitectura contemporánea.

Y de similar modo que en la actualidad estos paisajes nos resultan inigualables, desde la década de los 40 del siglo XX para Hollywood Sedona se convirtió en el principal escenario de decenas de películas de cowboys, quienes para asombro de los cinéfilos cabalgaban entre esas ríspidas montañas, cubiertas de pinos o de enormes cactáceas, cruzando riachuelos y sorteando obstáculos increíbles entre las barrancas. Entre las primeras, “Angel and the Badman” fue filmada en 1947, protagonizada y dirigida por John Wayne, y la cual significó un cambio radical para el género en ese entonces. Igual, destacó “Sangre en la luna”, 1948, con Robert Mitchum y Robert Preston, o “La Flecha Roja”, una novedad en Technicolor, realizada en 1950, y estelarizada por James Stewart y Jeff Chandler, de tal éxito que resultó nominado a tres premios de la Academia, y fue el principal western desde la Segunda Guerra Mundial que presentó a los indios de manera positiva. Y un clásico indiscutible fue “Johnny Guitar”, rodado en 1953, en Red Rock Country, en los estudios históricos de Republic Pictures.

También, inspirados por la tendencia western, a comienzos de la década de los cincuenta se asentó en la zona el pintor surrealista Max Ernst, quien con otros creadores fundaron la organización Cowboy Artists of America, lo cual propició paulatinamente el acercamiento a Sedona de múltiples artistas plásticos, artesanos, fotógrafos o escultores de prestigio, quienes han brindado un toque peculiar a sus calles, colmadas de esculturas, y a la oferta de arte sumamente atractivo en sus innumerables boutiques.

Finalmente, un buen viaje a Sedona no puede excluir la visita a alguno de sus parques, como el Red Rock State Park, que cuenta con programas de Interpretación, senderismo u observación de aves, o al Slide Rock State Park, donde es posible nadar en la corriente del Oak Creek.

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PARA LLEGAR A SEDONA

 

Hay varias vías para acceder a esta turística población, y entre las más convenientes destacan dos, la que se toma desde Phoenix, capital de Arizona, y la ruta desde Las Vegas, NV, pasando por Flagstaff, donde por cierto, aprovechando el viaje puede desviarse al norte hacia el cercano Gran Cañón.

La distancia de la primera, aproximadamente, es de 193 km/120 millas, las cuales pueden recorrerse en poco más de dos horas. Debe tomarse la carretera Interestatal 17 norte, hacia Flagstaff, saliendo a la estatal 179, en la 298, tras 157 km/98 millas y dar vuelta a la izquierda, oeste, sobre la SR 179. Y de ahí encontrará Sedona a unos 30 km/14 millas. También, yendo desde Phoenix se puede salir en la 260, a 143 km/89 millas y tomar la estatal 89A hacia el oeste, a unos 26 km/16 millas, y voltear a la derecha unos 30 km/19 millas.

Desde Las Vegas son 443 km/275 millas y sin hacer escala en el camino, es posible arribar a Sedona tras cinco o seis horas de viaje. Saliendo de la ciudad de los juegos recorra 32 km/20 millas de la Interestatal 515, por la ruta 93, continuando hacia Kingman, AZ, unos 10 km/6 millas. Ahí, dé vuelta a la izquierda sobre la 93 y tome la Interestatal 40 por 125 km/78 millas. Luego, diríjase hacia el este en la I-40 hacia Flagstaff, en el tramo más largo, de 233 km/145 millas, donde por cierto puede subir al norte al Gran Cañón. De esa ciudad, a sólo 5 km/3 millas se va por la I-17 sur, en la salida 195 y después toma la SR 89ª, por la salida 337. Finalmente, hacia el sur tome por la SR 89A hasta Sedona, donde llegará tras 37 km/23 millas.

  

 

 



 


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